Más Allá de los Astros

Más Allá de los Astros

No son aquellas nacaradas perlas
que se conocen como estrellas,
las que rutilan y motean
aquella bóveda de estelas
que nos mata con centenas

de recuerdos del pasado,
de algún pretérito olvidado,
de memorias sin un hado,
reminiscencias de ese algo
que se muere siempre ahogado,

entre ese vacío de aquel allá
que entre su vientre espacial
guarda y cela su vasta infinidad
mezclada entre la terrífica y bestial
tajante y envidiosa eternidad…

No…

Ese millar de albas lentejuelas
que palpitantes en lo alto vuelan
y que a tantos poetas nos consuelan,
no es fuego ígneo en piruetas
que de lejos al atisbo juegan…

No…

Es aquella insostenible diamantina
más que credo y religión en esta vida,
más que esencia de cualquier filosofía,
pues me basta una corta y rauda mira
hacia ese plasma de alunada luz lucida

para pensarte, formar e imaginarte
como el lucero de alma invulnerable
que humilla al tiempo y bien lo parte
para grabarse perenne y ya quedarse
como lo más grandioso y fascinante…

Esa inexplicable forma y preciso arte
de recordarte y extrañarte en un instante,
pues tú, dueña plena de mi ser,
vives para siempre en mi baluarte

como mi todo… mi gran y única mujer…

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